martes, 17 de julio de 2007

Magneto: por la razón o por la fuerza


Menos gente de la que pensaba conoce el origen ideológico de los X-Men: como representación del conflicto racial vigente en los Estados Unidos de la guerra fría. Menos ún que esta alegoría puede extenderse mucha más allá de esos límites. Tenemos estos seres humanos, que han nacido con características distintas por origen genético, y cuya diferencia crea sentimientos de temor entre los “normales”. El conflicto de los homo sapiens contra los homo superior (nombre científico que se le da a los mutantes) es un espejo perfecto del conflicto de la existencia de los dominantes, de los que crean los códigos de lo conocido, de lo uniforme, frente a la existencia de los marginados, de los Otros, de los que no caben en la norma. Probablemente Marcuse no pensaba en historietas cuando escribió El hombre unidimensional, pero la similiritud de temáticas y fechas (El primer comic de X-Men debuta en 1963; el hombre se publica en 1964).[1]

Pero mi verdadero interés radica en cómo logran retratar las vías para salir de este mundo tan represor e injusto. Tenemos 2 visiones opuestas: el profesor Charles Xavier, que aboga por la coexistencia pacífica entre humanos y mutates, y Erik Magnus, alias Magneto, para quien el ser mutante es una superioridad evolutiva, y que al ver como imposible la coexistencia pacífica decide que es necesario la separación, o en algunos casos la conquista. Estos 2 polos, cuando se generalizan, sirven como analogía de toda decisión a la hora de afrontar la opresión del mundo: la vía pacífica o la vía violenta. Xavier siempre realiza sus actos en función de la legalidad y la aprobación de ambas partes, mientras que Magneto va por lo ilegítimo, prioriza los resultados por sobre todo, y no descarta la pérdida de vidas en nombre de su causa. Respondiendo a la interpretación original del conflicto racial: Xavier es el “tengo un sueño” de Martin Luther King; Magneto es el “poder negro” de Malcolm X. La visión más popular es precisamente la que reconoce esta analogía.

También podemos estudiar la dualidad a nivel psicológico: Xavier es el idealista, el romántico, aquel que cree en la coexistencia porque siempre ve lo mejor del hombre (sea común o mutante); Magneto, por otro lado, es el pesimista, aquel que ha visto lo peor lo hombre (Magneto, de ascendencia judía[2], fue un sobreviviente del Holocausto cuando era niño) y se vuelve intransigente por temor a que se reviva el horror que él mismo tuvo que vivir.

El conflicto que vemos aquí es material ficticio que se refleja en la historia. Sean Ghandi o Allende por una vía, sean Marx o Castro por la otra. Lamentablemente, la historia muestra que el éxito se encuentra en su mayoría en los segundos. También muestra que esa victoria funciona al corto plazo, pero a la larga se desvirtúa, se deforma o se pierde. Lamentablemente, para muchos es más atrayente el éxito inmediato de sus ideales, y eso también lo demuestra la historia, que privilegia a las revoluciones violentas. Por eso Magneto contiene un carisma único, que lo hace sentirse más cercano a un antihéroe que a un villano. Es ese realismo, ese conocimiento profundo de las capacidades destructivas del ser humano lo que lo hace tan convincente. Y yo no soy nadie para juzgar quien tiene la razón y quien está equivocado; ese papel es de la misma historia.


[1] Notable es la representación que le da Grant Morrison al fenómeno mutante: muestra como entre la juventud el mutante se posiciona como una subcultura con referentes de estilo, de música y de actitudes. Y al igual que como pasa con las subculturas que nacen de los márgenes, se populariza y expande: los humanos corrientes acaban admirando e imitando la cultura mutante.

[2] Una anécdota que encantará a cierto amigo: a principios de los 90, hubo un esfuerzo por reescribir el origen de Magneto: se cambió se descendencia judía por la gitana para explicar su ingreso a los campos de concentración. Esto, según los autores, fue porque no querían ser acusados de antisemitismo al presentar “un supervillano judío”.

1 comentario:

Roberto dijo...

De lo poco que conozco a los x-men, me parece que Magneto no es sólo un ser especial cuya personalidad pueda verse como el resultado de un pasado de horror. El es un darwinista social de pies a cabeza, y entiende en su fuero interno que debe dominar para vivir, y que a través de dicha dominación honra su misma existencia y las facultades que la naturaleza le ha proveído. En ese sentido creo improbable que trate de salvar lo 'injusto de este mundo', sino mas bien entiende que la cuestión es "nosotros (si es que no 'yo') o ellos", pues todos sus esfuerzos están avocados a invertir la relación de dominación existente.
Por su parte, como dices tú Nico, tío Charles Xavier es un tipo que cree en la convivencia pacífica y feliz de los seres, a pesar de todas las diferencias y conflictos de intereses... un cristiano de lo más simpático (de esos que creen).
Intelectualmente hablando, Magneto es mucho más honrado para mi gusto. Las relaciones de grupos están marcadas por diferencias y conflictos de intereses. La dominación en sus dinámicas es una hueá inherente a nuestra 'Matrix', si bien está claro que dependiendo del contexto la intensidad varía; pero oJo, es oscilante, su variación NUNCA es gratis, y así como se va viene de vuelta.
Ya saliendo de la paradoja, me confieso un creyente de Magneto. Creo que el que Domina y triunfa, muere mucho más feliz que el que Cree, que siempre fracasa.
El tema de cómo el que domina potencia la creencia de los Charles Xavier del mundo y se sirve de ella es uno muy interesante. Magneto también era de esa práctica.