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sábado, 27 de septiembre de 2008

Hiatus


Amigos, convidados, flaneurs, debo confesarles que este será el último post en bastante tiempo. Puedo citar variadas razones, pero por ahora me quedaré con la más obvia: estoy trabajando en mi tesis, y el tiempo, de la nada, se me ha vuelto un bien diminuto y precioso que debo saber utilizar. Debo preocuparme por otras cuestiones, y desafortunadamente este blog es algo que ya no me puedo costear mantener. Así que, al menos por un tiempo, dejaré de escribir.


Aprendí mucho de mi experiencia como blogger. Primero que nada, que es un ejercicio político. A menos que tengas un séquito de amigos dispuestos a leerte en cuanto publiques (o que al menos, tengas la paciencia como para hincharlos hasta que se rindan y acudan), el hacer de tu sitio una visita regular para otros requiere de una visión estética, de saber relacionarse con la red bloguera. Nunca fui especialmente habilidoso en ninguna de estas tareas.


De lo que sí puedo enorgullecerme es de mi puntualidad: sin contar aquel incidente del verano, publiqué siempre algo nuevo, en la fecha estimada. Me tomé en serio mi trabajo, haciendo de “lo etéreo…” algo más que un pasatiempo o un llamado de atención para los colegas. Me desagrada cuando la gente se hace un blog, suben material en un plazo de meses, y te huevean para que los admires cada vez que la ocasión particular ha llegado. Y sí, se que al decir esto me he ganado un par de enemigos (varios amigos incluidos).


Puedo decir que mi escritura es buena, no perfecta, pero amena; y que, salvo en contadas excepciones, no me expedí en la línea entre lo periodísticamente superficial y lo jodidamente académico. Quizás peco de ser un poco complicado en mi temática para el medio. Un blog requiere una cierta simplicidad y/o brevedad para pillar al paseante virtual, lo que no discrimino; entiendo que es una característica más del medio, donde la oferta es prácticamente infinita y el tempo es escaso. Y admito que mis temáticas pueden ser a menudo demasiado oscuras para el lector, y que apunto a públicos demasiado disímiles.


En fin… dejando el cinismo de lado, sé que varios por allí me leyendo y lo disfrutaron. Lo más valientes, hasta agregaron sus comentarios. Lo lamento, muchachos, pero hasta acá llego.


Sí, me gustaría seguir en un futuro cercano, cuando me sienta menos atrapado por las obligaciones. Lo más seguro es que empiece de borrón y cuenta nueva, en otra página (otra razón de mi lista: me cambié de mail y quiero deshacerme del que usé para inscribir este blog). Sepan que, cuando llegue el momento se les avisará a los interesados.


Fue una experiencia entretenida, y me ayudó a sacarme el académico que tenía encima. Nos veremos en otra hora, otro canal.


-Vicente Vadich

domingo, 7 de septiembre de 2008

Comodín


No, no escribí nada. Juego mi carta trampa "tuve una semana ocupadísima, me hice un año más viejo y la destrucción que conllevó su festejo me mantuvo aún más ocupado". Poruqe, comparado con otros, he llevado con diligencia ascética mi agenda de publicaciones. Así que me doy este lujo y chaos.

Nos veremos la proxima vez, cuando toque.

jueves, 17 de julio de 2008

Apioverde


(Foto sin relación, postearla fue parte de mi infinita lista de cosas por hacer antes de morir o venderme al sistema)

Y así de la nada, este blog ya cumplió un año. Como pasan el tiempo, joer.

Haciendo retrospectiva, pienso en los 3 objetivos que me impulsaron para empezar todo esto:

1) Hacer MÍ versión de lo que es (o debería ser) sociología, algo de alcance mayorista, metido en temas que cualquiera pueda encontrar de interés o divertido.

2) Practicar el arte de escribir: puntual, rápido y bueno.

3) Convertirme en una Celebridad de Internet (figura que merece un estudio propio)

Y... bueno... dos de tres no está mal.

¿Y saben cuál va a ser mi regalo de aniversario? NADA. Estoy cansado y sin ideas, así que filo contigo. He compilado un montón de material durante este año; les ofrezco el regalo de ir a revisitarlos. Vamos, sé que más de una vez se saltaron el artículo de la semana (o de la decena en el 2008), prueben y verán, la mayoría son bastante buenos.

¿Y para el futuro? Ni idea. A lo mejor en la próxima entrega me mando un Greatest Hits, pero eso requiere tiempo. Tiempo que no tengo ganas de usar ahora mismo.

Por último, invito a que comenten más, a conversar que les parece el blog, qué está bien o mal, lo típico. Aunque no lo crean, recibo bien las críticas. Y si hay cierto elemento de la virtualidad que me encanta, son las peleas de Internet (tranquilos, este sitio es una jurisdicción libre; nadie peligra con terminar en la Cárcel de Internet)

Sería eso por ahora. Nos vemos al rato.

Vicente Vadich

lunes, 28 de abril de 2008

Confesión de yoísmo


Por el tema de la pastilla me ha tocado hablar una y otra vez con un montón de gente (y NO, no voy a hablar de eso, todos los condenados blogs parecen tener una opinión al respecto. Incluso los que actualizan cada solsticio) En particular hablé bastante con un amigo que estudia Derecho.

El enfrentamiento verbal entre un adepto a las leyes y un seguidor de la teoría sociológica es bastante interesante. Ellos, por un lado, trabajar a partir de supuestos que ensalzan al individuo por sobre todo: su área de preocupación son los derechos, deberes y responsabilidades de cada unidad. Nosotros, por otro lado, nos preocupamos de la totalidad (la sociedad): los factores externos que resultan incontrolables y coaccionan a las personas.

Y aunque se supone que debería defender a mi carrera, a las prohibiciones, al retraso civil que significa el fallo, no me resultaba tan fácil como mis compañeros quisieran.

Verán… cuando el pequeño Vicente iba al colegio, no era muy sociológico que digamos- Lo de después fue, digamos, un gusto adquirido-. Prefería la literatura y la filosofía; en particular sentía interés por la teoría sartreana, esa que nos dice que los individuos no están determinados por su contexto social o histórico, sino por sus acciones, su responsabilidad. “El hombre está condenado a elegir”. Que buena frase…

Sartre es lo opuesto a cualquier sociólogo; sin mencionar que si lo encerráramos en una jaula junto a Foucault, tendríamos una pelea a muerte que ya se quisieran los de la WWE. Aprendiendo sociología fui conociendo las infinitas maneras por las que los seres humanos están sometidos a elementos ajenos a ellos, y cómo la decisión individual vale nada. Empero, nunca acabé de creérmelo por completo.

Es algo que nunca acabó de agradarme en la sociología: la disminución del rol a nivel personal. Al final, lo social siempre acaba por relegar al individuo a un papel mínimo en el desenpeñamiento de la sociedad, desde “tirando a poco” (Weber, Merton) hasta “la nada misma” (Parsons, Bourdieu). Las personas son poco más que víctimas en un sistema ajeno a ellas. En ese esquema, ¿dónde queda la responsabilidad propia?

Por eso debe ser que abrazo al postmodernismo con facilidad, aunque su relevancia en el campo práctico sea nula: porque me resisto a creer en una dimensión en la que nadie tiene culpa de nada; porque sigo creyendo en la cuestión moral; porque creo en la capacidad de las excepciones dentro de la regla.

(Además, cuando a la tendencia del chileno por no asumir culpas propias y buscar chivos expiatorios le sumamos estudios de pregrado en el estudio de la sociedad, el resultado hipotético son personas sumamente irritantes).

martes, 25 de marzo de 2008

Volví…


Primero que nada, creo que debí mencionar que me iba de vacaciones indefinidas del blog. Mis 4 gatos lo hubieran apreciaron. Perdón.

Ahora bien, este no ha sido tiempo perdido en la dilación. No, en serio. He estado revisando lo que hice el año pasado, y reflexionando; partiendo desde el momento en que se me ocurrió parir esta extraña quimera. Y creo haber llegado a la conclusión de que, en verdad, no logré mi objetivo.

Verán, más que hablar de mis teorías sociales favoritas, o de lo que ocurre en este loco, loco mundo… lo que quería era fundir mis roles de “pensador independiente” y de “escritor” (si, va en serio).

Al principio, tuve una vaga idea de que lo que buscaba era ser popular. Nada más lejano a la realidad: lo que quiero es sonar popular. Quiero hacer algo medianamente accesible para todos los curiosos ociosos vagando por los internecs. Deseo alejarme de la escritura académica, porque: a) creo que la sociología, sin adornos elitistas de por medio, puede ser material interesante para cualquiera con 2 dedos de frente, y b) la escritura académica, en variedad de casos, es pésima[1].

Aparte, seguiré en mi tarea de demostrar que la cultura popular (mi tema de preferencia) es cosa seria.

Por cierto, otra cosa que se me olvidó mencionar: cambié el formato de un texto semanal, por uno cada 10 días. Así tienen más tiempo para digerirlos, y yo para escribirlos.

Provecho.


[1] Algo ya estoy planeando escribir al respecto….

lunes, 17 de diciembre de 2007

Carta abierta a Don Campusano


Me ha llegado carta. O más bien, post.

En su blog dice que es "ortográficamente correcto", por lo que le pido que aclare en su 5º párrafo cuando dice "y se revelan" ¿quiere decir que se muestran tal cual son? ¿O quiso decir "reBelan", vale decir, que se alzan contra un poder o el Status quo?

En su párrafo final habla de su colección tal vez "no basta, pero si admirable" ¿Quiere decir que su colección no es suficiente? ¿O que no es "Vasta", vale decir, extensa?

De cualquier forma, bastante bueno su post. Con cordialidad

Profesor "usted no lo diga" Campusano

Don Campusano: La perfección ortográfica es más que una serie de reglas y estándares para obedecer: es una actitud hacia la vida. Al incluir el banner de “Se habla español” en mi blog, lo que hago es afirmar mi posición. Es mi deseo de llevar a cabo un sitio donde se maximice el esfuerzo por escribir dentro de las reglas de la ortografía castellana.

No aspiro a la perfección, se qué voy a equivocarme: una coma irá donde no debería, una b de burro estará donde debería existir una v de vaca, un acento se perderá en el infinito. Y sin embargo, puedo dormir tranquilo y conciente que de estos errores existirán, puesto que Herrar es Umano.

Porque tengo un sueño: una red virtual donde pueda navegar libremente, sin tener que bizquear, traducir algún jeroglífico oscuro o injuriarme por la ignorancia de la gente. Esta es mi decisión personal.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Lo etéreo se endurece!

Y esta vez no es por tonteras de retórica o condición moderna. Esta será la primera y esperemos que no última transición de este humirde blog a la celulosa. Es la dura realidad:



Mañana es el lanzamiento de la súper loca revista La Pala, dedicada a los intersticios de la contingencia sociológica, hecho por jóvenes decadentes y para jóvenes decadentes. Incluye un artículo (¡inedito!¡Piénse en el valor de coleccionista!) escrito por su servidor. También podrá leer a cantidad de otras promesas de la ciencia social. Y como nos aclara el lema de la invitación: "no hay invitados, no hay foro, pero... ¡Hay VINO DE HONOR!"

Y nunca subestime el habitus pachanguero de un sociólogo bien entrenado. Habrá música y buena onda por todos lados.

Ejército 333, 13:00 hrs.

Y a tí, lector: ¿Lo etéreo se te endurece?

domingo, 21 de octubre de 2007

VIII Congreso de estudiantes de sociología: experiencias y reflexiones de una observación participativa


1) Santiago me da asco: la asistencia de este año (por medio de uno de los organizadores) fue de algo así como de unas 400 personas, cifra embarazosa en comparación con las 800 del año pasado. La razón más obvia de esta ausencia fue la escasez de santiaguinos en el medio. Cualquiera de Santiago sabrá de los motivos para no ir, pero la verdad es que resultaba excesivo. De mi universidad, no superaban los 20. ¿Era para tanto?

2) Si lo construyes, llegarán: Una importancia latente que descubrí del congreso es el de mostrar el ethos de los estudiantes portalianos. Nuestra universidad tiene fama entre el círculo joven de ser arribista, cuica. Yo mismo rememoré mis prejuicios al momento de decidirme por una universidad. Y si bien no soy de los que se preocupan de las opiniones de los demás, a través de un análisis mental más riguroso me di cuenta de lo importante de esto en lo macro: una mala imagen puede ser lo bastante fuerte como para repudiar a un grupo de interesados por el estudio de lo social; varios de ellos talentos latentes. Al preservar una mala imagen de nuestra universidad, estamos rechazando un sector prometedor de futuros sociólogos.

3) Agoreros del pesimismo: Prefiero ser reservado e imparcial en cuanto a estereotipos sociales, pero por la cresta que los estudiantes de la Arcis encajan en los suyos: podías reconocerlos a la legua. En serio, parecían salidos de un molde del anticonformismo.

4) IGNORANCIA es FUERZA: No existió apoyo alguno por parte de nuestra facultad por asistir. Aparte de un par de roñosos afiches, ninguno de mis profesores hizo mención del congreso. Incluso me enteré (rumor por confirmar) que los alumnos de 2º año tenían una importante entrega de Metodología Cualitativa para el lunes. También parece que la mayoría de los alumnos de 1º año no tenían idea de la existencia de un congreso. Pensando en lo importante que es el congreso (principalmente lo expuesto en el punto 2), resulta imperdonable esta inercia. La facultad, con su voto de silencio, no hace más que perjudicarse a sí misma.

5) La política sí sirve: Conversando con los presentes, vimos que una razón de peso para la falta de información era nuestra organización (es decir, la ausencia de ella) por delegados. Necesitamos un centro de alumnos que sepa promocionar estos eventos.

6) Para los emuladores de Chinaski: La función latente del congreso de un carrete de 3 días se hacía demasiado manifiesta para mi gusto (¿música pachanguera al terminar las ponencias centrales?). Por mi parte, adquirí conocimiento interesante sobre el quehacer sociológico Y me hice pico carreteando. Tener lo mejor de 2 mundos sí es posible. Lamentablemente, debido a motivos personales (entre las que debo destacar la falta de congéneres portalianos), me abstuve de la gran fiesta gran en el galpón Víctor Jara.

7) Aunque se vista de seda...: Nunca se debe entrar a una ponencia por lo rica que está la ponenciadora. Por mucho "apoyo visual" que haya, uno igual se queda dormido.

8) Porque me gustan los chistes privados: EL FRACTAL SOCIAL VINO PARA QUEDARSE.

domingo, 14 de octubre de 2007

Mirando al fondo del abismo

"Miro el test de Rorschach. Intento fingir que parece un árbol en flor, las sombras que proyecta, pero no es así. Parece un gato muerto que encontré una vez, lleno de gusanos brillantes y gordos que se retorcían frenéticamente, alejándose de la luz. Pero incluso eso es evitar el verdadero horror. El horror es que, al final, sólo es un dibujo de una negrura vacía sin sentido. Estamos solos. No hay nada más."

-Alan Moore (Watchmen)

Soy de la clase de personas que creen en los valores principales que nos inculcan desde niños, pero que por la literatura que recorro, veo temblar los fundamentos detrás de ellos. Primero, vi lo poco importante que resultaban para el resto del mundo; cómo eran aplastados, partiendo desde mis seres más cercanos y queridos.

Luego vino una revelación más terrible aún: su origen como movimiento redentor de los poderosos. ¿A quién le tocaba dictar lo que era bueno y lo que era malo? ¿A quién le daban la última palabra en cuánto a qué se debe tomar por verdadero? Ellos, los invisibles, los que se elevan por encima de las nubes y dictan el curso de la historia, la nobleza y la verdad. Y los demás, al jugar con sus reglas (lo que bautizaron como “juego limpio”), nos asegurábamos el no movernos de nuestras ajadas sillas.

Pero pronto vendría lo peor. Porque por muy invento que fueran estos valores, ahí estaban, disponibles para quien quisiera usarlos como leitmotiv de su existencia. Y entonces fue cuando van y me dicen que, en la historia de la humanidad (entre comillas), nunca existieron. Al contrario: los grandes imperios, los príncipes de reinos olvidados y recordados, los pobladores humildes y orgullosos, todos ellos subsistían a través del odio, del orgullo, del resentimiento y del egoísmo.

Y mi experiencia en la vida cotidiana no hacía más que confirmar lo aprendido. Yo vivía en un mundo absolutamente ficticio, donde la mayoría de sus habitantes trabajan por el bien, y en general las reglas funcionan. Al crecer entré a este nuevo mundo, forjado en la mentira y en el vicio. Donde confiar en la persona equivocada puede significar una caída. Donde eres desechable y reemplazable, y la vida sigue girando en tu ausencia. Donde el ladrón, el tramposo y el tirador resultan victoriosos. Y ese fue el peor asalto de todos: ver que los viejos escondidos en sus libros apolillados tenían razón, y que yo no tenía nada en que afirmarme.

Pero, citando a uno de mis asesinos, “Lo que para una naturaleza es veneno, para otra es una molestia”. Y si el mundo de afuera no se guía por lo que creo, entonces haré de MÍ mundo un santuario de la verdad en mis términos. Y quien quiera seguirme es libre de hacerlo.

La verdad es poco más que una mentira muy bien contada. Y quien sea un eximio narrador, podrá construir la verdad a gusto. Tal vendría a ser mi secreto particular, y si por casualidad (¿causalidad?) a un paseante le hace sentido, pues adelante, no se detenga.

lunes, 16 de julio de 2007

Manifiesto

Porque me querían suprimir.
Porque se rieron de mí.
Porque me ignoraron.
Porque me convencieron de que tenía que madurar.
Porque a nadie le interesaba mi talento.

Y a pesar de todo... sigo aquí, escribiendo, fumando y conjurando.

Me gusta pensar que soy como las cucarachas, que sobreviven a todo, y ven como todas las demás especies perecen en el tiempo. Por eso sigo escribiendo, aunque nadie me lo pida ni le interese.