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jueves, 17 de julio de 2008

Apioverde


(Foto sin relación, postearla fue parte de mi infinita lista de cosas por hacer antes de morir o venderme al sistema)

Y así de la nada, este blog ya cumplió un año. Como pasan el tiempo, joer.

Haciendo retrospectiva, pienso en los 3 objetivos que me impulsaron para empezar todo esto:

1) Hacer MÍ versión de lo que es (o debería ser) sociología, algo de alcance mayorista, metido en temas que cualquiera pueda encontrar de interés o divertido.

2) Practicar el arte de escribir: puntual, rápido y bueno.

3) Convertirme en una Celebridad de Internet (figura que merece un estudio propio)

Y... bueno... dos de tres no está mal.

¿Y saben cuál va a ser mi regalo de aniversario? NADA. Estoy cansado y sin ideas, así que filo contigo. He compilado un montón de material durante este año; les ofrezco el regalo de ir a revisitarlos. Vamos, sé que más de una vez se saltaron el artículo de la semana (o de la decena en el 2008), prueben y verán, la mayoría son bastante buenos.

¿Y para el futuro? Ni idea. A lo mejor en la próxima entrega me mando un Greatest Hits, pero eso requiere tiempo. Tiempo que no tengo ganas de usar ahora mismo.

Por último, invito a que comenten más, a conversar que les parece el blog, qué está bien o mal, lo típico. Aunque no lo crean, recibo bien las críticas. Y si hay cierto elemento de la virtualidad que me encanta, son las peleas de Internet (tranquilos, este sitio es una jurisdicción libre; nadie peligra con terminar en la Cárcel de Internet)

Sería eso por ahora. Nos vemos al rato.

Vicente Vadich

sábado, 28 de junio de 2008

5 razones por las que las ciencias naturales le dan mil patadas a las ciencias sociales (y como podría cambiar eso) (2ª parte)

Seguimos-sigo con el homenaje a Cracked, en una carta hecha desde la mirada del hombre promedio, viendo por qué las ciencias sociales valen callampa, y que hacer para mejorar tal callampería.

#3. Las ciencias sociales se autorrecluyen

La labor del científico, el método para dividir un átomo, el sistema respiratorio de los anfibios… todas cosas que podemos aprender en el cine y en la tele. Son cosas a las que tenemos exposición diaria.

Existen millones de ejemplos para demostrar cómo las ciencias naturales se acercan al mercado popular. ¿Se acuerdan del Mundo de Beakman, o de ese documental sobre la física cuántica, o de los Mythbusters? Casos de ciencias sociales hay también, pero no son bastantes.

Como cambiar:

Veamos el núcleo mismo de las ciencias sociales: un paper. Si lo adjuntas en un link a uno de tus amigos no cientistas, la respuesta más segura será un uff. Desde su origen, el texto es poco accesible, lleno de terminología indescifrable y cifras incomprensibles. Mal comienzo.

Aquí debo agregar mi opinión personal, que puede que me consiga considerables enemigos, pero pa eso está el anonimato: que un texto no motive a que sea leído por la mayor cantidad de gente imaginable no es signo de un capital cultural mayor ni nada: el texto está malo, y punto. En otras palabras, la academia escribe como las pelotas. Les podría hablar de cómo toda (si, TODA) la escuela bourdiana parece no saber qué chucha es un sinónimo, pero eso ya es materia para un libro entero.

ESCRIBIR ENREDADO NO TE HACE MÁS INTELIGENTE. Tendríamos que enseñar esa máxima en las universidades. Desafiar a los estudiantes a hacerse entender por cualquiera. Pero para eso, habría que darle la espalda a la academia. Y la academia es muy versada en cuando a violación anal se refiere.

#2. Las ciencias sociales son muy graves (y quieren seguir así)

Pregúntense lo siguiente: ¿Y por qué no existe un equivalente social al Mundo de Beakman o los Mythbusters? Simple: porque la ciencia es material de oro para la comedia. Ya sea chiste privado tipo XKCD (¡El humor matemático es posible!), ya sea chiste de poto y caca. Si hasta hay chistes sobre científicos en las tiras cómicas, y ese debe ser el formato más generalizante del mundo. Tengo un tomo de Dilbert con comentarios… y déjenme decirles, es increíble la capacidad de los lectores de tiras cómicas para ofenderse por la cosa más mínima. Bueno… el punto era… las ciencias sociales son fomes.

Como cambiar:

Lamentablemente sale bien difícil por la forma de ser de nuestra academia. De vez en cuando aparecen tipos chistosos como Mike Davis, pero lamentablemente parece que hay una relación inversa entre que el trabajo sea respetado por la academia y de veracidad indiscutible, y que sea una lectura entretenida. Y bien puede ser que Davis sea realmente un embustero (ya lo han acusado de inventar un montón de cosas en sus libros), pero lo que nos importa aquí es la imagen pública. Y a las ciencias sociales les falta un serio lifting.

La labor a trabajar en el futuro es lograr un equilibrio entre la información y la entretención, algo que cualquiera con dos dedos de frente pueda disfrutar (porque milagros tampoco hacemos). Y de ahí empezar a capitalizar en otras áreas del entretenimiento humano. Yo seguiré soñando con un Mundo de Parsons (con Lyotard en el rol de la adorable rata Lester)

#1. Las ciencias sociales no son fashion

La guacha de arriba es Kari Byron, posando para una sesión de fotos en FHM (equivalente británico de la Maxim). Kari es conocida por su rol en Mythbusters (Cazadores de Mitos), o sea una mina que se hizo famosa haciendo experimentos de fisión bajo cero.

Y no es sólo en la librera sexy. Las ciencias naturales poseen toda una gama de signos y lugares que son explotables como objetos culturales. Objetos que se pueden tomar y producir y vender y mostrar. Como la foto de la vez pasada con el tatuaje de la fórmula cuadrática. Como los rayos teletransportadores de Viaje a las Estrellas. Como el título de “Doctor” en el Doctor Tangalanga. El factor ciencia está tan imbuido en nuestra cultura moderna que ni nos damos cuenta.

Como cambiar:

Cuestión de marketing. Tomando el caso del tatuaje, un día vi a un tipo con uno del triángulo de Gestalt. Se veía bastante cool.

A eso me refiero. No sólo a los símbolos, también en otros lados. Necesitamos estrellas. Gente metida en las ciencias sociales, que genere atracción en el sexo opuesto y envidia en el sexo propio. Gente cool que vaya a los matinales, que hagan deortes extremos, que toquen el bajo en una banda. Necesitamos íconos: la vida salvaje de Foucault, la clase de Bourdieu (que, debo admitir, tiene un aire a lo George Clooney), las decaidas y los chismes faránduleros de la escuela crítica versus los posmodernos.

Pensándolo bien, la única forma en que de verdad pueda cambiar es que empecemos trabajando por los puntos anteriores. Haciendo de las ciencias sociales un objeto más excesivo, más aventurero, más involucrado con la industria cultural, más fácil de alcanzar, más entretenido y más sexy. Para que por fin tus padres sepan que crestas aprendes en la universidad y tu amigos no te traten de denso. Para ser ricos, bellos y famosos. ¿Y no hay, como decían en un capítulo de Futurama, mayor razón en la creación de las ciencias, el arte y la política, que atraer a los miembros atractivos del sexo opuesto, y a veces, del propio?

martes, 17 de junio de 2008

5 razones por las que las ciencias naturales le dan mil patadas a las ciencias sociales (y como podría cambiar eso)


Hace casi un mes que descubrí Cracked, y desde entonces que no se despega de mi navegador. Cada día llego a casa y encuentran una u otra forma de hacerse reír con sus artículos y videos. En especial me encantan los de vena histórica/científica, porque… ¡bueno, porque eso quería hacer yo! Tienen una mano increíble para mezclar dato duro, cultura pop y geek, y siempre apelar al internauta gringo promedio. Por eso, los admiro.

En homenaje a Cracked, haré mi propio top 6. Parte del homenaje incluye convertirse en un escritor de Cracked, lo que no es tan difícil considerando que tienen su propio making-off. Y como sus artículos son reafirmaciones constantes de lo zorrientas que son las ciencias naturales, los usaré para ahondar en lo que a las ciencias sociales les falta para ser más mejores:

#6. Las ciencias sociales no son EXXXTREEEEEEMAS

Durante mucho tiempo, las discusiones académicas nos han hecho creer que la virtud de las ciencias naturales se encuentra en la fiabilidad absoluta de su ejecución y resultados, en la posibilidad de originar una verdad absoluta única y respetada.

Lo cual es una puta mentira. Las ciencias naturales consisten en perforar misiles Stinger con rayos láser, inventar formas prístinas de alucinógenos, y de ser tan macho como para clavarte un catéter en tu jodido corazón. Hasta que las ciencias sociales no encuentren un equivalente a hacer explotar cosas, dudo que el interés general sea mucho.

Como cambiar:

Desde ese lado, admiro a los psicólogos, por ser los únicos en ir tan lejos. Me refiero a la edad de oro del experimento psicosocial, del Estados Unidos de los años 50 y 60, donde la necesidad de tener una población cohesionada dio pie a un interés digno de la física cuántica, y nadie sabía de mariconadas tales como “factor ético” o “convención de Ginebra”. Ejemplo clásico es el experimento de Milgram, que simulaba una situación de tortura, y de cómo el sujeto estaba dispuesto a meterle corriente a Fulanito porque un tipo con autoridad (i.e. bata blanca) se lo pedía. Lástima que los mamones de DDHH arruinaron la fiesta para todos.

Todavía tenemos esperanza en la rama de la etnometodología. Este enfoque de las ciencias sociales se basa en el supuesto de que todos los seres humanos tienen un sentido práctico con el cual adecuan las normas de acuerdo con una racionalidad práctica que utilizan en la vida cotidiana. Los experimentos etnometodológicos consisten en la ruptura de la racionalidad práctica por medio de anomalías en el sistema-vida cotidiana: en términos sencillos, una Cámara Escondida con peso teórico. Peso teórico EXXTREMO.

Las posibilidades de la etnometodología son infinitas. Bastará con que me invente los títulos de hipotéticos estudios:

- “Repercusiones en la compra de bienes ordinarios bajo la presencia de tigres salvajes en establecimientos”.

- “Efectos de la imposición del Canopy como medio de transporte urbano”.

- “Reacción sociocultural ante la ejecución del Pato Yañez entre los pobladores de La Legua” (influye análisis correlacional entre la cantidad de balas incrustadas en el investigador y el afianzamiento de la mano a los testículos).

#5. Las ciencias sociales no se la juegan (o al menos no lo presumen)

Décadas de ver películas gringas han dejado como lección que los científicos (y los artistas) son gente apasionada, que harían todo por cumplir sus sueños (aún con Jennifer Conelly de por medio) y que en general son personas de las que cualquier padre cowboy podría estar orgulloso.

¿Y los estudiantes de la sociedad? Viven vidas tranquilas, aburridas y poco llamativas. Hasta los arqueólogos se divierten más. Y eso ya es decir mucho.

Como cambiar:

Aquí tenemos potencial de sobra para estar a su altura: Los antropólogos conviven con tribus donde un gesto mal interpretado significa la castración inmediata (¿todavía hacen eso los antropólogos? Perdonen mi ignorancia); los psicólogos, al menos una parte, trata a diario con tipos que usan su caca como tinta y su esfínter como lapicero, y juran que Jehová les prometió el paraíso a cambio de un saco lleno con riñones de recién nacidos; los sociólogos pasan meses y hasta años paseándose en zonas que la gente promedio no entraría, usando sus términos coloquiales, “ni aunque me corten una teta”.

El problema es que las ciencias sociales no saben presumir. Si toda la pega aquí nombrada se pasa por alto, es porque: a) No son tan mediáticos; y b) los periodistas se llevan todo el crédito. Sugiero como alternativa que el Presidente Mundial de las Ciencias Sociales destine fondos para financiar espacios televisivos: policiales de aguerridos sociólogos, realitys en Timbuctú, y solo por hueviar, una versión chilena de Frasier (me gustaba ese programa y qué tanto).

#4. Las ciencias sociales no se mezclan bien con la ficción (o al menos no lo han tratado lo suficiente)

No es raro hablar de la relación entre ficción estudios sociales, de cómo por medio de la interpretación sociológica o antropológica o psicológica nos pueden revelar un mundo de detalles acerca de las motivaciones de personajes, las intenciones que pudo haber tenido el autor, o los significados de hacer lo que sea que hizo en su novelita.

¿Y que dice la ciencia natural? Nada. Bueno… con la salvedad de forjar su propio género. Probablemente el más importante del siglo XX. Y que hasta hoy esa mezcla entre imaginario pop y ciencia es inseparable.

Como cambiar:

En este caso quizás se trate de rescatar lo ya hecho. Existe toda una gama en la ciencia ficción, que es conocida como ciencia ficción “blanda”, bautizada así en honor a que sus autores trabajan con las ciencias sociales. Existen autores donde que aplican la “blandeza” con bastante dureza, como John Brunner o Ursula Le Guin. Pero una cosa es que existan, y otra es que Brad Pitt protagonice la versión fílmica.

Aquí confío más que nada en el constante bloqueo de ideas que Hollywood ha sufrido durante la última década. En algún momento encontrarán esas historias escondidas, pensarán en cómo masacrarlas con correcciones, y harán detestables campañas publicitarias para asegurarse de que las tapas de water con el logo de Todos sobre Zanzíbar estén disponibles para todos.

Y voy a decirlo aunque me cueste la vida (y la dignidad): uno de los más geniales sociólogos del siglo XX debió haber sido Phillip K. Dick.

(continuará...)

lunes, 17 de diciembre de 2007

Carta abierta a Don Campusano


Me ha llegado carta. O más bien, post.

En su blog dice que es "ortográficamente correcto", por lo que le pido que aclare en su 5º párrafo cuando dice "y se revelan" ¿quiere decir que se muestran tal cual son? ¿O quiso decir "reBelan", vale decir, que se alzan contra un poder o el Status quo?

En su párrafo final habla de su colección tal vez "no basta, pero si admirable" ¿Quiere decir que su colección no es suficiente? ¿O que no es "Vasta", vale decir, extensa?

De cualquier forma, bastante bueno su post. Con cordialidad

Profesor "usted no lo diga" Campusano

Don Campusano: La perfección ortográfica es más que una serie de reglas y estándares para obedecer: es una actitud hacia la vida. Al incluir el banner de “Se habla español” en mi blog, lo que hago es afirmar mi posición. Es mi deseo de llevar a cabo un sitio donde se maximice el esfuerzo por escribir dentro de las reglas de la ortografía castellana.

No aspiro a la perfección, se qué voy a equivocarme: una coma irá donde no debería, una b de burro estará donde debería existir una v de vaca, un acento se perderá en el infinito. Y sin embargo, puedo dormir tranquilo y conciente que de estos errores existirán, puesto que Herrar es Umano.

Porque tengo un sueño: una red virtual donde pueda navegar libremente, sin tener que bizquear, traducir algún jeroglífico oscuro o injuriarme por la ignorancia de la gente. Esta es mi decisión personal.

lunes, 17 de septiembre de 2007

In Yer Face

(0:52) .SOMA....¡Backwa: pero es que las perspectivas posmo no dan poh
(0:52) .SOMA....¡Backwa: se caen en lo fundamental
(0:52) .SOMA....¡Backwa: en lo pedestre
(0:52) .SOMA....¡Backwa: en lo rupestre
(0:52) .SOMA....¡Backwa: en el dia a dia
(0:52) .SOMA....¡Backwa: en la conscuencia entre discurso y accion

¿¿¿Ahhh no???


Postmodernismo en gloria y majestad...

[Faltan palabras porque estoy muy ocupado. Con PATRIOTISMO]



PD: Después de ver La Vida Acuática, me veo tentado a plantearme el tema de la venganza como propósito científico no realizado dentro de las ciencias sociales.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Grandes pensadores (sociales)


Alguien que está metido en esto del estudio de la sociedad se puede reír de muchas cosas: de los chistes de Melón y Melame; de las contradicciones entre dichos y hechos de los políticos; de los videos de Edgar, Margarito o de ese viejo raro y senil que canta y baila cuando lo graban (no sé como se llama). Porque cuando descubres unas 400 razones por las que el mundo es un infierno, es necesario conservar la capacidad para maravillarse, para apreciar lo bello y bueno, y para reírse. Y cómo convivimos con tanta gente irremediablemente idiota, en vez de enojarme y lamentar la depravante condición humana actual, aprendí a reírme de ellos. Y tengo motivos para la risa desternillante todos los días.

Una fuente de humor adquirido a través de mi carrera (como el café a doscientos pesos) es la gente que opina de la actualidad sin saber nada de nada. Los hay de varios tipos: el estudiante de la vida que cree estar salvando al mundo con sus reflexiones relamidas, el viejo que se jura experto en las locuras de la juventud, etc. La libertad de expresión es un derecho que estamos aprendiendo a ejercer desde la seguridad de los medios alternativos y de Internet. Claro que eso facilita la credibilidad del primero en agarrar un pedazo de la torta. Puede ser una figura de notoriedad, o puede que no, pero hay cosas que se dicen que no deberían quedar impunes por ser un atentado contra la inteligencia y el sentido común.

Este personaje tiene un poco de todas las mencionadas anteriormente. Hoy tenemos de invitado involuntario a Antonio Gil, escritor chileno, más conocido por su papel de opinólogo en Las Últimas Noticias. Me mandaron este recorte hace casi un año y sigue haciéndome reír por la desfachatez de andar diciendo lo primero que venga a la mente. Con este ejercicio será mi turno de ser el maestro, y eso la verdad me atemorizaba… pero este es MÍ espacio y en él nada es imposible (¡caracho!). Y aquí lo tenemos:

“Es cierto que vivimos en un mundo raro, cada vez más raro, y por eso lo más corto sería echarles la culpa del bullying a la globalización, a la excesiva competitividad, a la incomunicación existente entre los padres y los hijos, agarrando al voleo todos aquellos argumentos –que en rigor no son otra cosas que patrañas- que han balbuceado los improvisados psicólogos locales respecto al caso Pamela Pizarro […] ¿No habría que mirar quizás con un microscopio las imágenes manga y hentai, esas súper populares historietas y seriales de televisión japonesas, para encontrar una respuesta?”

La idea detrás de todo esto, simplemente, me mata. El autor parte por mencionar una cadena de fenómenos sociales, ejes de problemáticas actuales y materiales infinitos de investigación e interpretación; y en una frase, los descarta. Es casi como si nos engatusara por un momento, haciéndonos creer que esto es un texto serio, para luego empujarnos por la barranca. Y, siendo que la globalización y la alienación son hechos tan presentes en la vida diaria, culparlas sería demasiado obvio. La causa debe estar en los “capilares”, oculta al ojo paseante. ¡Por supuesto! ¡Los monos chinos! Cualquiera puede vincular un problema actual con fenómenos de alcance mundial, pero no cualquiera está pendiente de lo que ven los jóvenes en sus 3 horas diarias (8 años de su vida) de televisión. Y cualquiera sabe de la influencia de Dragon Ball Z en el auge del neonazismo (para ser el más poderoso hay que ser rubio y de ojos azules), o de cómo Pokemon insta a las nuevas generaciones al maltrato animal.[1]

***

La idea sería hacer un segmento regular de estos grandes pensadores, pero la “emífera” lucidez de estos personajes lo hace imposible. De todas formas voy a parar las antenas y abrir bien los ojos. Cuándo salga la próxima gran barrabasada, yo estaré allí para reportarla


(El recorte original si a alguien le interesa. Haga click para tamaño completo)

[1] ¿Alguien ha notado como en casi todo el animé, la figura paterna está ausente? Ya sea muerta, desaparecida o simplemente omitida; y de todas formas se les recuerda con benevolencia y respeto. Y los que están presentes suelen ser figuras patéticas. Es como si entrenaran a la población japonesa para aceptar que el padre tiene que vivir en el trabajo y fuera de la familia… Algún día me meteré en el tema del mono chino como forma de discurso.